CIBERSEGURIDAD
La ciberseguridad, también conocida como seguridad informática, es el conjunto de tecnologías, procesos y prácticas diseñados para proteger sistemas, redes, dispositivos y datos frente a ataques, daños o accesos no autorizados. Su objetivo es garantizar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de la información.

Cada día se generan y comparten enormes cantidades de datos. Por eso, la ciberseguridad se ha convertido en un pilar fundamental para proteger la información personal y corporativa: desde los datos financieros hasta los sistemas que gestionan infraestructuras críticas como la energía, el agua o las telecomunicaciones.
ASPECTOS CLAVE
La información solo es accesible para las personas autorizadas: contraseñas, datos financieros o información interna de la empresa.
La información no se modifica ni se altera de forma indebida, y se mantiene precisa y fiable.
Los sistemas, aplicaciones y datos están accesibles cuando se necesitan, sin interrupciones por ataques o fallos.
Se verifica que quien accede es quien dice ser, mediante contraseñas, biometría o tokens.
Capacidad de recuperarse con rapidez tras un ataque o una interrupción, reduciendo el impacto.
POR QUÉ IMPORTA
El fraude, el espionaje o el sabotaje digitales son una amenaza global. La ciberseguridad es la primera línea de defensa.
Nuestra información está en bancos, tiendas en línea y redes sociales. Protegerla evita robos y filtraciones.
Una brecha de seguridad puede provocar pérdida de datos, daños a la reputación y pérdidas económicas.
Energía, agua, transporte o sanidad dependen de la tecnología. Un ataque podría tener consecuencias graves.
El comercio electrónico y las comunicaciones en línea dependen de la seguridad que los respalda.
PRINCIPALES AMENAZAS
Conocerlas es el primer paso para protegerse.
Programas diseñados para infiltrarse en los sistemas, como virus, troyanos o spyware.
Ejemplo: un ransomware cifra tus archivos y exige un rescate para desbloquearlos.
Correos o mensajes fraudulentos para robar información sensible, como contraseñas o datos bancarios.
Ejemplo: un correo falso de tu banco que te pide «verificar» tu cuenta.
Saturan un servidor con multitud de solicitudes para dejar fuera de servicio una web o aplicación.
Aprovechan vulnerabilidades del software o de los sistemas para acceder a datos o sistemas protegidos.
Manipulación psicológica para conseguir que alguien revele información confidencial.
Ejemplo: alguien se hace pasar por técnico de soporte para acceder a tu ordenador.
CONSECUENCIAS
Los efectos de un incidente van mucho más allá de lo técnico.
Te ayudamos a identificar riesgos y aplicar las medidas adecuadas para tu realidad.