- Cifrado de datos: Para proteger la información sensible tanto en tránsito como en reposo.
- Autenticación fuerte: Medios de autenticación robustos (como 2FA) para acceder al sistema.
- Control de accesos: Para limitar quién puede ver y modificar la información dependiendo del rol y la necesidad de saber.
- Monitoreo y auditoría: Registro de todas las interacciones y cambios en los datos, para detectar posibles actividades sospechosas.
- Gestión de vulnerabilidades: Escaneo continuo para detectar posibles puntos débiles en el sistema.
